Despertaron de muy buen ánimo, a pesar de que estaba oscuro y habían dormido poco. Pedro era el más feliz de los tres, excitadísimo y orgulloso de usar el buzo del colegio por primera vez. Quedaron cada uno en su sala, la Anto y Pedro felices, pero Cristóbal más tímido y nervioso porque fue el único al que le tocaron tías nuevas y casi ningún niño conocido. Sabemos que tiene facilidad para adaptarse a situaciones nuevas, pero igual queda una sensación desagradable al verlo como pollito sentado con la tía. Veremos qué cuentan al final de la jornada.
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1 comentario:
Ya está bueno que sepamos más de los trillizos más queridos del planeta: necesitamos más fotos y detalles del colegio. M.Ignacia
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