Este fin de Semana Santa tuvimos la suerte de ir a Zapallar con mi mamá y Gonzalo. Hicimos las típicos paseos de siempre: por el bosque, por las rocas, en burro por Cachagua... Lo único que los trillis no pudieron hacer es bañarse en la playa, porque están resfriados.
En la primera foto aparece mi nuevo nieto Martín en brazos de su madre Antonia. Los acompañan el padre, Cristóbal, y el abuelo, Pedro. El resto de las fotos son de la búsqueda de huevitos de chocolate. Si quieren saber si estaban ricos, vayan a mirar la cara de la Antonia en la última foto...
1 comentario:
Pero que conejito tan bondadoso!!! Lo Malo es que uno termina comiendose todos esos huevitos.... y que bakan el lugar para buscar los huevos... bakan lo pasaron mis ninos...
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